sábado, 30 de mayo de 2015

CLASES DE COREANO

Mi interés en estudiar coreano comenzó como una equivocación. Estaba buscando en Netflix una película para pasar una tarde vacía de sábado. Y encontré el drama coreano Jardín Secreto. Cuando se acabó el primer capítulo me sentí un poco decepcionada debido a que no soy buena siguiendo novelas. Normalmente veo los primeros capítulos hasta cuando la historia se hace predecible y las abandono. Pero esto no me alcanzó a suceder con este drama porque tuvo algo así como veinte capítulos y cuando apenas me estaba acostumbrando a hacer ejercicio al tiempo que lo veía, se acabó. Me encantaron algunas de las canciones y por supuesto me enamoré de los hermosos paisajes de Corea.

Por unos días abandoné la idea de ver dramas pero me costaba hacer 45 minutos de ejercicio sin distracción, así que busqué otro drama, y luego otro, y luego otro y así hasta hoy. Ha sido muy bueno para mi disciplina con el ejercicio. Por los paisajes, comencé a pensar que sería interesante viajar y conocer todos esos lugares hermosos personalmente. Y entonces descubrí que viajar desde Colombia a Corea no es sencillo... lo que me parecía más aterrador era llegar a un país desconocido sin poder comunicarme con nadie allí. Desde Colombia había muy pocas opciones de ir en un tour con un guía en español.

Comencé a pensar que ir a Corea en 2015 podía ser un poco apresurado sin conocer nada del idioma. De allí mi interés por aprender. Encontré en Internet muchas noticias acerca de Corea, su TLC con Colombia, que es llamada el milagro económico de Asía porque ha logrado un crecimiento sin precedentes y la base de su desarrollo es la educación.

También encontré la manera de aprender el idioma en el Instituto Sejong. Me inscribí con la expectativa de encontrarme a muchos empresarios colombianos interesados en establecer relaciones comerciales con Corea y cual no sería mi sorpresa cuando descubrí que todos los estudiantes... y profesores... eran más jóvenes que yo... me he reído mucho por esto. Estudiar coreano me ha hecho sentir muy joven.

Con los dramas descubrí las maravillosas voces de muchos artistas jóvenes, y he aprendido a disfrutar de música que nunca me había interesado antes. Hay algo especial en el K-pop. Me encantan los dramas históricos, porque en medio de la ficción me encuentro con fragmentos de la historia de Corea, impresionantes obras arquitectónicas y cerámica.  Con las clases culturales he tenido la oportunidad de conocer otras facetas del arte en Corea: música tradicional, danza, teatro, acrobacias, comedia... en fin... algo que hacía mucho tiempo no me pasaba sucedió... me enamoré de Corea. Es raro decirlo así, pero así es.

Ahora le dedico las tardes de los sábados a aprender el idioma y cuando puedo algo de la cultura, lo que sin duda ha sido todo un reto. Me gustó mucho algo que oí recientemente en un comercial de un instituto de idiomas: aprender un nuevo idioma es tener una nueva manera de ver el mundo. No puedo estar más de acuerdo con el autor de la frase. Aprender coreano me ha abierto una ventana a un mundo nuevo y estoy disfrutando mucho de mi reciente descubrimiento.


lunes, 25 de mayo de 2015

CAMBIAR EL FINAL DE LA HISTORIA



No sé cuantas veces, mientras fui asidua lectora de novelas o espectadora de películas, quise cambiar un final del libro o película y me sentí decepcionada porque el final no era lo que esperaba. No me gustan los finales obvios, crueles o demasiado rosa, o los que dejan la puerta abierta y nos dejan con la historia sin terminar. Con el tiempo aprendí a aceptarlos y a dejar de pensar que si yo yo hubiera tenido forma de intervenir en la historia el final había sido diferente.

La vida real nos enseña que los finales de libro o película difieren de los creados... y por mucho... las cosas casi nunca salen como esperamos y cuando terminan, no terminan como lo imaginamos. Normalmente los finales en nuestra vida nos sorprenden principalmente a nosotros. 

Ahora, quiero explorar la posibilidad de imaginar los finales, tanto de las historias creadas por otros como los de mi propia vida. Decidí tomar la oportunidad de crear finales diferentes y compartirlos, para que, quienes me lean, puedan ver a través de esta ventana otra opción o decidan a su vez crear un final diferente, que sea una ventana para el final de alguien más. 

Para el final de esta entrada, un atardecer, la hermosa manera en que Dios nos recuerda que cada día puede tener un final único, especial, al alcance de quienes estén dispuestos a alzar los ojos y tomar unos minutos para disfrutarlo.




Bienvenidos!