Para el primer curso desarrollé algunos contenidos para las
clases de inglés. Los contenidos debían incluir cosas básicas y cubrir los
contenidos del libro de inglés usado por el colegio. Entonces, el curso tuvo
como contenidos los números, el abecedario, cómo saludar y presentarse, los
colores, las frutas, las formas, algunas preposiciones, las partes del cuerpo y
vocabulario relacionado con las partes de la casa. Debido a que se trataba de
un curso realizado en el tiempo libre de los niños, la metodología elegida fue
aprender jugando. Cada tema se presentaba de manera general, apoyado por uno o
varios juegos para aprenderlo. Aunque los temas estaban planeados para una
sesión, con el paso de las primeras clases me di cuenta de la importancia de
asegurar que los niños hubieran aprendido antes de pasar al siguiente. De nada
sirve tratar todos los temas si los niños no aprenden. En el primer curso no
estaba contemplado hacer proyectos, sin embargo una de las actividades que más
disfrutaron los niños fue realizar una artesanía para entregarla como regalo a
sus padres el día de la reunión final. Durante las clases dedicadas a pintar
una figura de cerámica, los niños reforzaron sus conocimientos de los colores, y
las partes del cuerpo, pero sobre todo mostraron su creatividad y disfrutaron
de trabajar en equipo. A partir del éxito en esta actividad, surgió la idea de
dedicar la última semana del curso a la realización de un proyecto personal o
en grupo, de libre elección, aplicando los conocimientos de inglés adquiridos
en el curso, para mostrar a los padres el día de la reunión final.
La reunión final también sirvió para dar a conocer muchos de
los talentos de los niños. Tanto en la preparación de la misma como en su
desarrollo los niños mostraron sus habilidades comunicativas, de organización,
sus avances en pronunciación y su excelente memoria. También fue muy especial
ver el orgullo de los padres al ver los avances de los niños y al leer la
evaluación (cualitativa) de sus hijos.
Otra de las decisiones tomadas a partir del primer curso fue
la de hacer un contrato por las clases, para dejar claras las responsabilidades
de niños, padres y el profesor. Firmado por las tres partes, para asegurar que
los niños y padres de familia se identificaran como parte del proceso de
aprendizaje y dejar de lado la idea de que el único responsable de que los
niños aprendan es el profesor.
El aspecto más difícil de manejar fue el tema financiero.
Los niños que comenzaron a asistir a clases sin pagar al momento de la
inscripción tuvieron muchas dificultades para hacer los pagos. Aunque el valor
inicial de cada clase era de un dólar con cincuenta centavos, finalmente, los
niños que tomaron el curso completo pidieron un descuento y el valor del curso fue
de veinte dólares por veinte clases. Los pagos se hicieron casi hasta el
momento de la reunión final lo que hizo difícil la compra de los materiales
durante el curso. También una estudiante se retiró sin pagar aunque asistió a
un poco más de la mitad de las clases, Por esta razón decidí que era mejor
establecer dos pagos, uno al momento de la inscripción y otro a la mitad del
curso.

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