martes, 1 de mayo de 2018

LAS LECCIONES DEL PRIMER CURSO


Para el primer curso desarrollé algunos contenidos para las clases de inglés. Los contenidos debían incluir cosas básicas y cubrir los contenidos del libro de inglés usado por el colegio. Entonces, el curso tuvo como contenidos los números, el abecedario, cómo saludar y presentarse, los colores, las frutas, las formas, algunas preposiciones, las partes del cuerpo y vocabulario relacionado con las partes de la casa. Debido a que se trataba de un curso realizado en el tiempo libre de los niños, la metodología elegida fue aprender jugando. Cada tema se presentaba de manera general, apoyado por uno o varios juegos para aprenderlo. Aunque los temas estaban planeados para una sesión, con el paso de las primeras clases me di cuenta de la importancia de asegurar que los niños hubieran aprendido antes de pasar al siguiente. De nada sirve tratar todos los temas si los niños no aprenden. En el primer curso no estaba contemplado hacer proyectos, sin embargo una de las actividades que más disfrutaron los niños fue realizar una artesanía para entregarla como regalo a sus padres el día de la reunión final. Durante las clases dedicadas a pintar una figura de cerámica, los niños reforzaron sus conocimientos de los colores, y las partes del cuerpo, pero sobre todo mostraron su creatividad y disfrutaron de trabajar en equipo. A partir del éxito en esta actividad, surgió la idea de dedicar la última semana del curso a la realización de un proyecto personal o en grupo, de libre elección, aplicando los conocimientos de inglés adquiridos en el curso, para mostrar a los padres el día de la reunión final.
La reunión final también sirvió para dar a conocer muchos de los talentos de los niños. Tanto en la preparación de la misma como en su desarrollo los niños mostraron sus habilidades comunicativas, de organización, sus avances en pronunciación y su excelente memoria. También fue muy especial ver el orgullo de los padres al ver los avances de los niños y al leer la evaluación (cualitativa) de sus hijos.
Otra de las decisiones tomadas a partir del primer curso fue la de hacer un contrato por las clases, para dejar claras las responsabilidades de niños, padres y el profesor. Firmado por las tres partes, para asegurar que los niños y padres de familia se identificaran como parte del proceso de aprendizaje y dejar de lado la idea de que el único responsable de que los niños aprendan es el profesor.
El aspecto más difícil de manejar fue el tema financiero. Los niños que comenzaron a asistir a clases sin pagar al momento de la inscripción tuvieron muchas dificultades para hacer los pagos. Aunque el valor inicial de cada clase era de un dólar con cincuenta centavos, finalmente, los niños que tomaron el curso completo pidieron un descuento y el valor del curso fue de veinte dólares por veinte clases. Los pagos se hicieron casi hasta el momento de la reunión final lo que hizo difícil la compra de los materiales durante el curso. También una estudiante se retiró sin pagar aunque asistió a un poco más de la mitad de las clases, Por esta razón decidí que era mejor establecer dos pagos, uno al momento de la inscripción y otro a la mitad del curso.

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