
El taller de tareas no estaba diseñado para dar clases de arte a los niños. Aunque me encanta pintar, no considero que mis conocimientos sean suficientes para enseñar a otros y mucho menos cobrando (así fuera muy poco) por hacerlo. Sin embargo el interés de los niños por el arte llegó al taller por cuenta propia. Un día, durante el primer curso, Sebastián y Patricio trajeron dibujos de regalo. Muy orgullosa del talento de mis alumnos, publiqué sus dibujos en la pared cercana al tablero. A los pocos días, algunos de los otros niños hicieron sus contribuciones. Poco a poco la pared cercana al tablero se fue llenando de las obras de arte de mis alumnos. Fueron apareciendo sus caricaturas favoritas, experimentos con colores y lápiz, escritos de tinta invisible que revelaba su mensaje al contacto con el calor y dibujos de sus animales favoritos.

No hice dibujos con ellos. Ahora, que ya no estoy en Cahuasqui lamento no haber dedicado una semana de clases gratuitas a temas como la pintura. He visto como algunos de mis alumnos están desarrollando sus habilidades para pintar y me gustaría haber compartido con ellos mi interés en el tema. Espero que tengan la oportunidad de perfeccionar sus técnicas y desarrollar su interés con el apoyo de personas que los puedan ayudar a expresarse a través del arte. A veces el tiempo en el aula se limita a las cosas básicas urgentes (leer, escribir, aprender matemáticas) y se queda por fuera una de las formas de expresión de la humanidad desde el comienzo de los tiempos: pintar. No en vano los primeros seres humanos primero pintaron en las cavernas, antes de inventar la escritura y las matemáticas.
Cada ser humano, de cualquier civilización, credo o política sentimos la necesidad de expresarnos y es aquí donde el arte - y en tu caso la pintura- cobra su importancia máxima: ser “la voz gráfica” del mundo individual que se agita o revela en nuestro interior. Qué bueno que a través de la pintura – y en este caso infantil – se pudiera construir o adecuar un entorno urbano para hacer la vida de esos niños más amable y productiva humanamente, sin represión, sin miedos, sin manipulación, sin fronteras, sin hambre, sin explotación, en fin, con muchos SIN y si con muchos CON: con respeto, con amor, con valores, con paciencia, con oportunidades, con arte. ¡Qué grandes adultos serían!
ResponderEliminarGracias Pilar, sigue viviendo, escribiendo y compartiendo.
Abrazo
Paco
Es una experiencia increible y lograste expresarla tan emotivamente como lo hicieron tus pequeños artistas... Espero que puedas volver pronto a Cahuasquí a terminar esta loable y bella labor... Gracias por tu amistad y por todo lo compartido...
ResponderEliminarCon mucho afecto para mi gran amiga Pili